Alimentos inocuos, una mejor salud

La Asamblea General de las Naciones Unidas, durante su 73.º período de sesiones en 2018, proclama el 7 de Junio como el Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos, a propuesta de la 142° sesión del Consejo Ejecutivo de la OMS y de la Conferencia de la FAO.

Los alimentos insalubres constituyen una amenaza mundial para la salud humana y la economía. A nivel mundial la cifra anual estimada de enfermedades de transmisión alimentaria es de 600 millones de casos, de ellas 420 mil personas aproximadamente mueren como resultado de ingerir alimentos contaminados.

Según un estudio del Banco Mundial, las enfermedades transmitidas por los alimentos en los países de ingresos bajos y medios cuestan al menos $100 000 millones USD al año, y este costo supera los $500 millones USD para 28 países.

Los alimentos contaminados afectan mayormente a las personas vulnerables, plantean desafíos en materia de sostenibilidad y desarrollo; por ello lo concerniente al cambio climático, la producción mundial de alimentos, los sistemas de suministro a los consumidores, a la industria y al planeta en sí mismo, son retos  que los sistemas de inocuidad de los alimentos deben enfrentar.

A pesar del creciente reconocimiento del papel que desempeña la inocuidad de los alimentos en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y los principales objetivos del Decenio de las Naciones Unidas de Acción sobre la Nutrición, los esfuerzos por fortalecer los sistemas de inocuidad de los alimentos siguen fragmentados, y los beneficios han estado muy por debajo de las expectativas, particularmente en muchos países en desarrollo.

En el 2019 fue celebrada en Etiopía, la Primera Conferencia Internacional FAO/OMS/Unión Africana sobre Inocuidad de los Alimentos, y en Ginebra, Suiza, el Foro Internacional de la Organización Mundial del Comercio (OMC) sobre Inocuidad de los Alimentos y el Comercio, con la participación de funcionarios y expertos en salud, comercio y la agricultura; nuestro país estuvo representado en ambos eventos, donde se discutieron las prioridades para que las estrategias y enfoques acerca de la inocuidad de los alimentos puedan alinearse entre los diferentes sectores y países.

En estos eventos fue definida la declaración política de alto nivel para coordinar mejor los esfuerzos destinados al fortalecimiento multisectorial y transfronterizo de los sistemas de inocuidad de los alimentos a nivel mundial, con acciones estratégicas teniendo en cuenta:

  • Carga de enfermedades transmitidas por los alimentos y los beneficios de invertir en producir alimentos inocuos.
  • Sistemas alimentarios inocuos y sostenibles, en una era de cambio climático acelerado.
  • Ciencia, innovación y transformación digital al servicio de la inocuidad de los alimentos.
  • Empoderamiento de los consumidores para que tomen decisiones saludables y apoyen sistemas alimentarios sostenibles.

Cuba, implementa medidas y acciones para garantizar la seguridad alimentaria y la inocuidad, existe voluntad y compromiso del Gobierno; el Ministerio de Salud Pública desarrolla un trabajo conjunto a la agricultura, la industria, el comercio, y el medio ambiente, con un desarrollo creciente en la normalización y legislación sanitaria. Contamos con un Centro coordinador para la Inocuidad Alimentaria, con una Ley de Inocuidad Alimentaria y su Reglamento. Se trabaja en perfeccionar otras políticas vinculadas a la inocuidad alimentaria, para el desarrollo agrícola, el perfeccionamiento del trabajo en el sector no estatal y la Industrialización de los alimentos.

Por su parte el Ministerio de Salud Pública trabaja para fortalecer un sistema que abarca toda la cadena productiva de alimentos y mediante la Inspección Sanitaria Estatal, mantiene un programa de vigilancia y estudio de las enfermedades transmitidas por los alimentos, desarrolla la vigilancia activa de contaminantes en los alimentos y la certificación sanitaria.

Para enfrentar los nuevos desafíos en la producción de alimentos, el uso de nuevas tecnologías y las exigencias de la inocuidad en el comercio internacional, y garantizar la salud de la población, tenemos los siguientes retos y prioridades:

  • Fortalecer capacidades de laboratorios sanitarios.
  • Desarrollar sistemas nutricionales que ayuden a cambiar hábitos alimentarios (reducir consumo de azúcar, sal, grasas).
  • Crear capacidades que incluyan a los consumidores y a las nuevas formas de gestión no estatal.
  • Perfeccionar el trabajo de las Autoridades Nacionales Regulatorias (ANR) y su acreditación.
  • Implementar el Plan Nacional de Resistencia Antimicrobiana
  • Trabajar de forma multisectorial para lograr una Salud.

Trabajemos por hacer realidad el lema “Alimentos inocuos, mejor salud”.

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