Acupuntura y técnicas afines: más allá del alivio del dolor

La acupuntura, de conjunto con sus técnicas afines, constituye una de las modalidades terapéuticas de la Medicina Natural y Tradicional autorizadas en Cuba. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, su práctica ha sido reportada en 113 estados miembros de este organismo internacional, siendo la más frecuente de las terapias que globalmente, suelen definirse como “tradicionales” y “complementarias”. En Cuba estos tratamientos representan la segunda modalidad más empleada en los tres niveles de atención médica, superada solo por la Fitoterapia.

Por técnicas afines a la acupuntura se entiende el estímulo de los puntos acupunturales utilizando otros medios que no son las tradicionales agujas. Aquí se incluyen, entre otras:

  • Moxibustión: es uso del estímulo térmico provocado por la combustión de la planta Artemisa (Artemisia vulgaris) sobre el punto acupuntural.
  • Ventosas: son dispositivos que se colocan sobre la piel y provocan succión de la misma a partir del vacío que se genera.
  • Digitopuntura: cuando se emplean los dedos para efectuar presión sobre el punto. Este método puede emplear también dispositivos o utensilios de punta roma y se le conoce entonces como Acupresión.
  • Farmacopuntura: se refiere a la inoculación de diferentes medicamentos en los puntos de acupuntura. Con mucha frecuencia se emplean vitaminas y se aprovecha el estímulo del punto más la acción farmacológica del medicamento.
  • Laserpuntura: es el empleo de la radiación láser sobre los puntos acupunturales, siendo este un método de tratamiento no invasivo.
  • Electroacupuntura: se refiere al empleo de estímulos eléctricos, pudiendo combinarse con la inserción de agujas o utilizando placas metálicas, las que se colocan en los puntos seleccionados.
  • Implantación de catgut: técnica que se emplea para provocar un estímulo mantenido del punto acupuntural, a partir de la introducción de cromado quirúrgico reabsorbible.

Aunque el uso de la acupuntura suele relacionarse con el tratamiento del dolor, sus efectos terapéuticos van más allá del analgésico. Cada vez más la investigación aporta evidencias a favor de su empleo y, se incrementa su integración en guías de práctica clínica para el abordaje de otros problemas de salud, tales como el estrés post-traumático, las náuseas y vómitos post-quimioterapia o radioterapia.

Sin embargo, sigue siendo el dolor la principal indicación para la acupuntura. Se recomienda aplicar esta en el tratamiento del dolor cervical, el hombro doloroso, la epicondilitis, la sacrolumbalgia y la artrosis de rodilla, entre otras afecciones relacionadas con el sistema osteomioarticular.

Otras enfermedades en las que el dolor es un síntoma cardinal, como la cefalea tensional y la migraña, la epigastralgia y el cólico nefrítico, pueden ser beneficiadas por el uso de la acupuntura o alguna de sus técnicas afines.

De forma general, los tratamientos de acupuntura y técnicas afines son bien tolerados y resultan beneficiosos para los pacientes. El criterio médico resulta un elemento clave para utilizar estas técnicas, partiendo del diagnóstico de una enfermedad tributaria, seguido por la decisión del esquema terapéutico a emplear y las posibles contraindicaciones de estas terapias. Recordar que, aunque con menos incidencia de eventos adversos, las modalidades terapéuticas de la Medicina Natural y Tradicional también pueden provocar reacciones adversas.

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