Es responsabilidad de todos educar para prevenir el consumo

Educar frente al riesgo es uno de los mayores retos ante el consumo de drogas, y es un reto que atañe a todos, pues los efectos destructivos de las drogas se extienden no solo a la persona que las consume, sino también a las familias y a la sociedad en su conjunto.

“Cuidados en tiempos de crisis” es el lema de la campaña con que este año la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) llama la atención acerca de la urgente necesidad de abordar los desafíos vinculados a las drogas en crisis sanitarias y humanitarias.

Si bien este 26 de junio se celebra el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, son esas acciones que demandan del esfuerzo y el apoyo constante de todas las naciones y personas: un día no es suficiente para poner fin al sufrimiento que ocasiona el consumo de estupefacientes en el mundo.

Disímiles son los desafíos transnacionales emergentes vinculados a las drogas que derivan de las situaciones de crisis. Continúa siendo imprescindible defender a los más vulnerables, incluidos niños, adolescentes y jóvenes, a las personas que consumen drogas y presentan trastornos por ello, así como a quienes requieren acceso a medicinas controladas.

De acuerdo con el Informe Mundial sobre Drogas 2021, alrededor de 275 millones de personas consumen drogas al menos una vez al año, mientras que más de 36 millones sufren trastornos por consumo de drogas.

Aun cuando en Cuba el consumo de drogas no constituye un problema social grave, educar a las personas y comunidades sobre las nefastas consecuencias que estas provocan es una manera de actuar que define las acciones que, lideradas por el Ministerio de Salud Pública, se implementan en el territorio nacional para atender esa problemática.

Proteger a las personas y ofrecerles las herramientas necesarias para entender los riesgos que entrañan las drogas es también un camino para minimizar vulnerabilidades.

La prevención es clave para disminuir riesgos y contribuir a desarrollar habilidades personales de autocuidado y autocontrol que permitan a las personas, ante situaciones estresantes, optar siempre por conductas saludables y no por el camino de las drogas.

El hacer cotidiano de todas las sociedades es esencial en el propósito de lograr que cada vez sean menos las personas que sufran como consecuencia de las drogas.

Tomado del perfil en Facebook del ministro de Salud Pública, Dr. José Angel Portal Miranda

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