El nuevo momento que vive el país exige multiplicar la responsabilidad de cada uno de nosotros en todos los escenarios

Mientras las cifras asociadas a los efectos negativos provocados por la COVID-19 en Cuba mantienen su comportamiento al descenso en las últimas siete semanas, otras, que protegen la vida, continúan en ascenso.

Recordemos, por ejemplo, que el pasado 4 de noviembre más de 10 millones de cubanos habían iniciado ya su esquema de vacunación. Es un hecho que no solo habla del esfuerzo y profesionalidad con que se ha trabajado a lo largo y ancho del país para lograr esta proeza, sino que también nos permite avanzar con mayor seguridad en la inmunización de nuestro pueblo y el control de la enfermedad.

Hasta el pasado día siete, 7 millones 779 mil 265 cubanos tenían concluido su esquema de vacunación, lo cual representa el 79,5% de la población vacunable. Son cifras que deben aumentar considerablemente en las jornadas venideras cuando 1,6 millones de niños reciban su tercera dosis y finalice la administración de Soberana Plus a más de 45 mil adultos convalecientes que fueron dados de alta durante el mes de agosto.

A la par de esas buenas noticias y del inicio este lunes, de forma escalonada, de la vacunación de refuerzo, la pasada semana mostró las menores cifras de contagios desde que se produjo el más reciente pico de la epidemia en agosto del presente año.

Tres mil 980 pacientes fueron diagnosticados con la COVID-19 en los últimos siete días, lo cual significa 2 mil 271 menos que en igual periodo anterior. Asimismo, durante la semana disminuyó en un 32% la cantidad de personas que se encontraban ingresadas por estar contagiadas con la enfermedad.

Son cifras que nos alientan, pero que de ninguna manera nos conforman. En las provincias de Camagüey, Sancti Spíritus y Holguín se concentró el 50% de los casos diagnosticados, y de manera particular se realizan las acciones necesarias en cada una de ellas, acorde con su situación epidemiológica.

El riesgo de enfermar es real: la COVID-19 es altamente transmisible y sigue cobrando vidas en las familias cubanas. El comportamiento a la disminución de los contagios que se manifiesta por siete semana consecutivas en Cuba no es sinónimo de que desaparecerá el virus.

Este nuevo momento que se ha comenzado a transitar en el país, con el reinicio de muchas actividades cotidianas que meses atrás habían quedado detenidas, exige multiplicar la responsabilidad de cada uno de nosotros, en todos los escenarios.

Tomado de la página en Facebook del ministro de Salud Pública Dr. José Angel Portal Miranda.

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