Bruno Rodríguez Parrilla presenta Informe sobre el impacto del bloqueo de Estados Unidos a Cuba
El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez
Parrilla, presentó este viernes a la prensa el Informe sobre el impacto
ocasionado por la política de bloqueo de Estados Unidos a Cuba en el
último año.
La Resolución titulada “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”
será votada por vigesimoctava ocasión en el seno de la Asamblea General
de las Naciones Unidas, espacio donde la comunidad internacional ha
respaldado a la isla de forma reiterada.
El canciller cubano comenzó su presentación refiriéndose a las últimas acciones del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba, anunciadas este jueves por el Departamento de Estado.
“La expulsión de dos diplomáticos de la misión permanente
de Cuba ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la
restricción adicional de movimiento que se aplica a los diplomáticos
cubanos y sus familiares en Nueva York, concita el absoluto y enérgico
rechazo de nuestro pueblo, la Cancillería y el gobierno”.
Se trata de acciones totalmente injustificadas e ilegítimas, sobre la
base de calumniar a los diplomáticos, la misión de Cuba ante la ONU y a
nuestro país, declaró.
Dichas medidas fueron anunciadas públicamente mediante un tuit del
Departamento de Estado, antes de haber sido informadas de manera oficial
a la misión cubana en Nueva York.
El jefe de la diplomacia cubana señaló, además, que estas acciones tienen como objetivo escalar las tensiones bilaterales, provocar el cierre de las embajadas y la ruptura de las relaciones diplomáticas.
Insistió en que son obra de un grupo anticubano y reaccionario que se
ha adueñado de la política estadounidense contra Cuba y América Latina,
y recalcó que es imposible ignorar que están relacionadas con intereses
electorales.
Rodríguez Parrilla aseveró que “Cuba dará respuesta
apropiada y oportuna”, e hizo un llamado a la comunidad internacional,
en particular a la comunidad diplomática radicada en Nueva York y
acreditada ante las Naciones Unidas, y al propio pueblo norteamericano, a
repudiar estas acciones.
Washington aplica sanciones más agresivas en su escalada contra La Habana
Al
proseguir con su presentación, el ministro de Relaciones Exteriores
denunció que Washington está aplicando medidas específicas, no
convencionales, que implican un cambio cualitativo, mayor agresividad y
extraterritorialidad para impedir el abastecimiento de combustibles a
Cuba desde diferentes mercados en Sudamérica, Europa y África Norte.
Dichas acciones incluyen la amenaza directa, la persecución a
compañías de transporte de combustible, además de presiones contra
gobiernos de registro y bandera de esos buques, y medidas contra
navieras y empresas de seguros.
Al decir del Canciller, “se trata de una
escalada que persigue efectos disuasivos e intimidatorios, destinados a
crear dificultades adicionales a la población cubana, y a dañar a cada
familia y persona”.
El bloqueo a los suministros de combustibles son una
violación inédita del derecho internacional, de las reglas de
convivencia de la comunidad mundial y, a diferencia del pasado, se
anuncian, proclaman y ufanan de los efectos que provocan.
A esas medidas se unen −precisó Rodríguez Parrilla− el
incremento sostenido de otras que obstaculizan el comercio exterior, y
el aumento de la persecución de las relaciones bancarias y financieras
de La Habana con otros países.
Recordó que coinciden en el tiempo con la activación de la
autorización para presentar demandas antes cortes norteamericanas, sin
jurisdicción alguna, con relación a actividades económicas con Cuba, al
amparo de la Ley Helms-Burton, aplicada en su totalidad.
Dijo que tales demandas tienen efectos inmediatos y directos contra entidades cubanas y de terceros países, a la vez que provocan daños en el comercio, la finanzas y los procesos de negociación económica en distintos planos.
Rodríguez Parrilla también criticó la aplicación de restricciones “adicionales extremas” por
el gobierno de EE.UU., contra los viajes a Cuba, en particular de los
ciudadanos de ese país norteño, y ejemplificó la prohibición brutal y
repentina del arribo de cruceros a la isla.
“Se produjo antes la eliminación de las licencias
generales para intercambios educacionales, llamadas Pueblo a Pueblo”,
sintetizó, mientras argumentó que la mera existencia de esos
instrumentos es un acto discriminatorio que cercena la libertad de
viajar de los ciudadanos norteamericanos.
Además, se aplicó un límite arbitrario al envío de remesas de cubanos y norteamericanos a Cuba, lo cual está dirigido a dañar a las familias cubanas.
Bruno Rodríguez Parrilla expresó que también es evidente la campaña
política de EE.UU., que precede acciones contra los programas de
cooperación médica cubana en más de 70 países.
Ese es precisamente uno de los sectores más impactados por las sanciones norteamericanas, al impedir la adquisión de fármacos.
El ministro de Relaciones Exteriores citó el ejemplo de la compañía
Medicuba S.A., la cual realizó más de 50 solicitudes a homólogas
estadounidenses para la compra de insumos destinados al sistema de
salud, sin recibir respuesta por algunas, mientras que otras se
rehusaron.
Son crecientes −adicionó− las dificultades para la obtención de materias primas destinadas a la elaboración de varios medicamentos,
así como la imposibilidad de adquirirlas con la periodicidad requerida,
lo cual propicia atrasos en el suministro a la población.
En el orden financiero, Rodríguez Parrilla señaló que decenas de
bancos extranjeros han limitado o interrumpido sus vínculos con Cuba.
Denunció que recientemente, consulados y embajadas de la isla en
varios países, incluso europeos, recibieron comunicaciones de sus
respectivos bancos, informando sobre el cese del cobro por tarjetas y la
prohibición del uso de Visa y Mastercard, ejemplo de la extraterritorialidad de las medidas.
Violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos
Como ha sido planteado en otros escenarios, Rodríguez Parrilla sostuvo que el bloqueo constituye una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos
de los cubanos, así como de sus connacionales residentes en Estados
Unidos y en terceros países, y de los propios ciudadanos
norteamericanos.
“Está totalmente justificado por la Convención de
Ginebra como un acto de genocidio sostenido contra el pueblo de Cuba”,
recalcó.
Los daños acumulados por la aplicación del cerco unilateral en estos 60 años, tomando
en cuenta la depreciación del dólar frente al valor del oro en el
mercado internacional, ascienden a 922 mil 630 millones de dólares,
mientras que a precios corrientes, totalizan los 138 mil 843 millones de
dólares.
Dichas cifras no abarcan el impacto de las medidas anunciadas
en los últimos meses, las cuales serán contabilizadas para el próximo
período, según el Canciller.
Solo desde abril de 2018 hasta marzo del presente año, el bloqueo
causó pérdidas a Cuba en el orden de los 4 mil 343,6 millones de
dólares, según refleja el informe que será presentado ante Naciones
Unidas.
Con los ingresos dejados de percibir por bienes y servicios, y los
costos asociados por concepto de reubicación geográfica del comercio que
impone a Cuba tener altos inventarios, el Producto Interno Bruto del
país habría crecido a precios corrientes, en el último decenio,
alrededor de un 10% como tasa promedio anual.
“Es posible contabilizar o medir los daños
económicos, pero no el impacto de sus daños humanitarios”. Los datos
presentados demuestran que el bloqueo continúa siendo la causa
fundamental de las dificultades de la economía cubana, y de las
carencias y limitaciones que sufre el pueblo, así como el principal
obstáculo al desarrollo del país.
La Ley de comercio con el enemigo de 1917 se erige como la norma base
del bloqueo que hasta hoy se aplica a Cuba, y de otras regulaciones que
alcanzan a la Ley Helms-Burton.
Cuba cuenta con el respaldo abrumador de la comunidad internacional
Cuba cuenta con el respaldo abrumador de la comunidad internacional, que el pasado año votó casi unánimemente (189 votos) contra la aplicación del bloqueo.
Según anunció Rodríguez Parrilla, los próximos días 6 y 7 de
noviembre, la Asamblea General de las Naciones Unidas considerará,
nuevamente, el proyecto de Resolución titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.
“Estamos seguros que la movilización del
propio pueblo estadounidense, de la comunidad internacional y, sobre
todo, la movilización consciente de nuestro pueblo, harán prevalecer la
justicia y la verdad, e imposibilitará al gobierno de EE.UU. continuar
la aplicación de una política que le provoca descrédito y aislamiento”.
Al responder una pregunta de la prensa, el Canciller destacó que el
pueblo cubano y la opinión pública internacional ganan conciencia y
responsabilizan de manera directa a EE.UU. por las carencias cotidianas
que provocan las más recientes medidas aplicadas por ese gobierno.
Asimismo, subrayó la certidumbre de que Cuba encontrará la manera de
sortear la situación de carácter temporal generada, y la certeza de que
el país dispone de las herramientas e instrumentos −incluso en mejores condiciones que en décadas pasadas− para enfrentarla.
En otro momento de su intercambio con los periodistas, Rodríguez
Parrilla afirmó que EE.UU. no arrancará ninguna concesión política al
Gobierno cubano.
“Han fracasado durante seis décadas y
seguirán fracasando; ya están fracasando. La dignidad de Cuba no se
negocia y el país jamás se amedrentará ante calumnias, amenazas, ni
cederá a chantajes”, sostuvo.
Últimas acciones de Estados Unidos pretenden generar tensiones bilaterales
La
expulsión de los diplomáticos cubanos y la creciente restricción del
área de movimiento del personal de la isla en Nueva York no son acciones
aisladas, sino parte de un plan dirigido a generar tensiones
bilaterales, llevar al cierre de las dos embajadas y endurecer aún más
el bloqueo, denunció el Canciller en la rueda de prensa.
“Cuba responderá de manera
oportuna y apropiada, sin dejarse provocar, como siempre ha ocurrido, en
absoluto apego a la verdad, el Derecho Internacional y a las
convenciones diplomáticas”, reafirmó.
En los últimos dos años y medio, el gobierno de EE.UU. ha utilizado diversos pretextos para endurecer el bloqueo; “en
su momento, manejó de manera totalmente inmoral los llamados incidentes
de salud de diplomáticos estadounidenses en La Habana”.
Esclareció que recientes reportes de la prensa internacional con relación a los hallazgos de la Universidad de Dalhousie, de Canadá, dados a conocer este jueves, refutan la idea de acciones intencionadas contra el personal diplomático estadounidense.
Dicho enfoque, que la comunidad científica cubana estudiará sobre la
base de una cooperación estrecha con los especialistas canadienses,
permite demostrar la inconsistencia y la motivación política de teorías
manejadas en ese período, según el Canciller.
“Llama la atención que en recientes
publicaciones estadounidenses sobre el asunto, se hable de algo tan
ambiguo como una ´heterogénea combinación de manifestaciones
neurológicas no especificadas´”.
La última “hipótesis”
expuesta por EE.UU. estuvo referida −rememoró− a lo que llamaron una
exposición no caracterizada, a un fenómeno direccional cuyo origen es
desconocido, “pretexto que queda fuera de toda lógica”.
“La excusa más reciente de Washington, es la
presencia de 25 mil soldados en Venezuela, tal y como el exconsejero de
Seguridad Nacional (John Bolton) publicaba en su cuenta de Twitter, y
que hemos refutado contundentemente”.
Rodríguez Parrilla reiteró que Cuba no tiene presencia militar en Venezuela, ni participa ni asesora operaciones militares o de seguridad en ese país.
“El fracaso del plan del Gobierno norteamericano contra Venezuela es esgrimido ahora como pretexto adicional para actuar contra Cuba”.
Tomado de: Cubadebate
class='yasr-rater-stars-vv'
data-rater-postid='2156'
data-rating='0'
data-rater-starsize='24'
data-rater-readonly='false'
data-rater-nonce='36448b027d'
data-issingular='false'
>
[Total: 0 Average: 0]



Añadir nuevo comentario