A 148 a√Īos de un crimen: ¬°Gloria eterna a esa juventud!

Contrario a la pintura más conocida, a los estudiantes los asesinaron de dos en dos, con las manos atadas a la espalda, de rodillas y de espaldas al pelotón de fusilamiento.
Foto: Archivo Cubadebate

Hay crímenes cuya estela de dolor ni siquiera el tiempo puede borrar. El fusilamiento de los 8 estudiantes de Medicina ocurrió el 27 de noviembre de 1871.

En esa fecha fueron injustamente fusilados ocho inocentes estudiantes del primer curso de Medicina de la Universidad de La Habana.

Era la tarde del viernes 24 de noviembre de 1871, los alumnos del primer curso de Medicina esperaban en el Anfiteatro Anat√≥mico la llegada de su profesor. El anfiteatro estaba ubicado en lo que hoy es la calle San L√°zaro, entre Aramburu y Hospital, muy pr√≥ximo al cementerio de Espada que en aquella √©poca no se hab√≠a a√ļn clausurado.

Al enterarse los estudiantes de que demoraría la llegada del profesor, se dispusieron varios a asistir a las prácticas de disección que explicaba el doctor Domingo Fernández Cubas. Algunos entraron en el cementerio y recorrieron sus patios, pues la entrada no estaba prohibida para nadie.

Otros, al salir del anfiteatro, vieron el vehículo donde habían conducido cadáveres destinados a la sala de disección, montaron en él y pasearon por la plaza que se encontraba delante del cementerio.

Los nombres de estos √ļltimos eran Anacleto Berm√ļdez, √Āngel Laborde, Jos√© de Marcos y Juan Pascual Rodr√≠guez. Por otra parte, un joven estudiante de 16 a√Īos llamado Alonso √Ālvarez de la Campa, tom√≥ una flor que estaba delante de las oficinas del cementerio.

El vigilante del cementerio nombrado Vicente Cobas, mortificado porque aquel grupo de j√≥venes ‚Äúhab√≠a descompuesto sus siembras‚ÄĚ, hizo una falsa delaci√≥n al gobernador pol√≠tico Dionisio L√≥pez Roberts, el cual dijo que los estudiantes hab√≠an rayado el cristal que cubr√≠a el nicho donde reposaban los restos de Gonzalo Casta√Ī√≥n.

Esa declaraci√≥n de Cobas, cuyas funestas y terribles consecuencias ni √©l mismo previ√≥, fue motivo para que el gobernador fraguara con incre√≠ble prontitud un plan para elevar su ‚Äúprestigio‚ÄĚ ante sus superiores.

El gobernador pol√≠tico, tras visitar el cementerio, trat√≥ de apresar primero a todos los estudiantes de segundo a√Īo de Medicina asistentes a la clase del profesor quien, con el respaldo y protecci√≥n en√©rgica a sus disc√≠pulos, impidi√≥ la consecuci√≥n de tan cruel prop√≥sito.

Sin embargo, el panorama fue completamente distinto con los alumnos de primer a√Īo del profesor Pablo Valencia, quien asumi√≥ una actitud muy cobarde ante tal situaci√≥n al permitir el encarcelamiento de 45 de sus 46 alumnos de Anatom√≠a Descriptiva; se condujeron a la c√°rcel, a la que entraron a las 8:00 p. m. del s√°bado 25 de noviembre.

Al día siguiente, bajo las órdenes del segundo cabo, general Crespo, por encontrarse ausente el Conde de Valmaseda, los estudiantes fueron procesados en juicio sumarísimo.

Desde la medianoche del d√≠a 26 hasta bien entrada la ma√Īana del 27 demor√≥ la decisi√≥n del rigor de la sentencia y del n√ļmero de prisioneros que se someter√≠an a ella. El fallo de este juicio no fue aceptado por los voluntarios espa√Īoles amotinados frente al edificio de la c√°rcel donde se celebrara el juicio.

Los estudiantes fueron procesados seguidamente una segunda vez, donde se determinó que, tanto el estudiante que había arrancado la flor y los 4 que habían jugado con el vehículo se debían condenar a la pena máxima y otros 3 escogidos al azar para llevar a cabo el escarmiento.

El consejo de guerra firmó la sentencia a la 1:00 p. m. y, leído el fallo a los ocho estudiantes que debían morir, entraron en la capilla poco antes de las 4:00 p. m. Después de permanecer allí por espacio de media hora, se les condujo con las manos esposadas y un crucifijo entre ellas hasta la explanada de la Punta, donde se llevaría a cabo la ejecución.

Frente a los pa√Īos de pared formados por las ventanas del edificio usado como dep√≥sito del cuerpo de ingenieros, se colocaron de 2 en 2, de espaldas y de rodillas a los j√≥venes inocentes, fusilados a las 4:20 p. m. por el piquete de fusilamiento al mando del capit√°n de voluntarios Ram√≥n L√≥pez de Ayala.

Los cad√°veres fueron trasladados a un lugar extramuros de lo que actualmente es el Cementerio de Col√≥n y conocido con el nombre de San Antonio Chiquito, acompa√Īados por una compa√Ī√≠a de voluntarios. No se permit√≠a a los familiares el reclamo de sus muertos para darles sepultura. En el sitio fueron arrojados los cuerpos sin vida en una fosa de 2 metros de largo por 1 ¬Ĺ metros de ancho y 2 ¬Ĺ de profundidad. Para proporcionarles un mejor acomodo en el fondo, se dispuso colocar 4 en un sentido y los otros 4 en sentido opuesto.

Las partidas de defunción no se registraron en ninguna iglesia parroquial. No fue sino después de 2 meses y medio que se asentaron sus partidas de enterramiento en los libros del cementerio de Colón, donde aparece que los cadáveres fueron inhumados de limosna.

Conjunto escultórico erigido en memoria de los ocho estudiantes de Medicina fusilados injustamente

Esto permite comprender hasta qu√© punto de humillaci√≥n quiso llevarse todo lo concerniente a la ejecuci√≥n de los ocho estudiantes del primer a√Īo de Medicina. De sus restantes compa√Īeros de curso, 11 fueron condenados a 6 a√Īos de prisi√≥n, 20 a 4 a√Īos y 4 a 6 meses de reclusi√≥n, con independencia de que los bienes de todos quedaron sujetos a las responsabilidades civiles determinadas por las leyes.

Este oscuro hecho fue un escarmiento ejemplar que quiso dar Espa√Īa ante el desarrollo insurreccional para desatar el terror y demostrar as√≠ la medida de los extremos a que pod√≠a llegar un sistema agonizante.

Tanto el abominable crimen, como el inconcebible proceso judicial que lo precedió, contribuyeron a fortalecer el sentimiento independentista de los cubanos.

A pesar de la ofensiva militar espa√Īola contra las fuerzas mambisas, la Revoluci√≥n avanzaba y ello fue uno de los motivos de la opresi√≥n indiscriminada sobre la poblaci√≥n civil. Los mambises estaban dando al mundo un ejemplo de revoluci√≥n unificada y organizada, ya con una constituci√≥n y un gobierno establecidos.

El cuerpo de voluntarios protagoniz√≥ la violencia contrarrevolucionaria en las zonas urbanas, donde sembraron el terror. Su condici√≥n de due√Īos casi absolutos de las ciudades, se demostraba en su impunidad, en acontecimientos como el fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina el 27 de noviembre de 1871, expresi√≥n de m√°xima, y feroz represalia que la metr√≥poli desataba contra los independentistas cubanos, con los voluntarios de La Habana como principales promotores y con la complicidad de las m√°s altas autoridades colonialistas.

Junto al Homenaje, el compromiso de ser fieles a la Patria.
¬°Gloria eterna a los 8 estudiantes de Medicina!
Dirección de Docencia Médica.
Departamento de Posgrado.
MINSAP.

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