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Inmediatamente que se conoció del sismo ocurrido en la República Bolivariana de Venezuela, el Ministro de Salud Pública de Cuba, Doctor José Angel Portal Miranda, estableció comunicación con la Dirección de la Misión Médica en ese país, la cual informó que lograron intercambiar con los equipos de trabajo en los 24 estados donde contamos con colaboradores, quienes se encuentran fuera de peligro y muchos de ellos incorporados desde el primer momento de los sucesos a las labores asistenciales en función del pueblo venezolano.

Presidido por el Dr.C José Angel Portal Miranda, titular del Ministerio de Salud Pública, la conmemoración por el aniversario 63 de la colaboración médica cubana evocó el legado del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, como inspirador de esta obra solidaria que trasciende fronteras.

Yésika Mora Hernández, el segundo caso de más larga sobrevivencia en Cuba con el síndrome de Werdnig Hoffman tipo I, cumple este 12 de febrero 20 años de vida, la casi totalidad de ellos ingresada en el Hospital Pediátrico de Sancti Spíritus

Imaginarlo conmueve, asusta, da impotencia y coraje. ¿Qué puede suceder en las salas vitales de un hospital si se mantiene el cerco energético que impuso a Cuba el magnate, devenido presidente de Estados Unidos, Donald Trump?

Su historia es un catálogo de esfuerzo y excelencia: Título de Oro en la graduación, especialidad en Pediatría y otra en Administración de Salud, también con las máximas calificaciones, y profesor auxiliar, investigador agregado de la local Universidad de Ciencias Médicas.

La historia del Sistema Nacional de Salud ha demostrado que, en los momentos más difíciles, nuestros trabajadores siempre han sabido estar a la altura de las circunstancias, reconoció Portal Miranda. Hoy el desafío es distinto, pero la esencia sigue siendo la misma: garantizar la salud de nuestro pueblo, aun en condiciones adversas.

La historia de este bebé, que hoy duerme en casa entre los brazos de sus padres, es un himno a la vida; pero también es un recordatorio urgente de que la mayor amenaza para la salud de los niños cubanos no está en una sala de hospital, sino en los despachos donde se diseña, tan solo a 90 millas, una política genocida que no distingue entre gobiernos y recién nacidos.


