¿Un brote “oculto” de zika en Cuba?

“Un brote ‘oculto’ de zika en Cuba” fue el titular que esparció The New York Times el pasado 22 de agosto. El medio estadounidense ponderaba así un estudio publicado ese mismo día en la revista científica Cell, donde supuestamente se develaba “un fuerte incremento” de casos del virus durante 2017 en la Isla y que “nunca” fue registrado por los informes locales. ¿Las autoridades cubanas ocultaron los datos?

Los investigadores del Scripps Research Institute (TSRI), en Estados Unidos, aseveraron en Cell que al secuenciar genomas de virus de viajeros procedentes de Cuba infectados por zika, y analizar patrones de viaje y modelos de mosquitos, descubrieron “un gran brote de zika en Cuba que no se informó a la Organización Panamericana de la Salud (OPS)”.

El periodista Carl Zimmer expuso en NYT que —al ser contactados por el diario—“los funcionarios internacionales reconocieron” que las autoridades cubanas sí reportaron a la OPS los casos infectados por el virus del Zika en el año 2017.

Los funcionarios de la OPS, una entidad de la Organización Mundial de la Salud, culparon a un “problema técnico” por no haber reportado de manera oportuna el brote en Cuba. La información, dijeron, estaba en una base de datos pero no estaba visible en el sitio de internet. La tarde del jueves, el sitio de internet en inglés fue actualizado.

NYT, 22 de agosto 2019

Aun cuando el reportero puso “en blanco y negro” la causa por la cual no aparecía “la cifra informada ese año por los funcionarios cubanos” en la base de datos PLISA (Plataforma de Información en Salud para las Américas), durante todo el texto insiste en dejar un mensaje: este brote silente o no reportado pudo ser fuente de transmisión para otros países y poner en peligro los 4 millones 689 mil 898 visitantes que escogieron la mayor de las Antillas como destino.

Cubadebate entrevistó en su redacción al doctor Francisco Alberto Durán García, director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), para indagar sobre la “revelación” del Times y las tesis del estudio realizado por expertos estadounidenses.

—Doctor, la revista Cell asegura que Cuba tuvo un gran brote de zika en 2017, ¿autoridades cubanas habían o no reportado la cifra?

—Cuba, al igual que el resto de la región de las Américas, siempre ha notificado los casos de zika oportunamente. Como parte del trabajo conjunto con la OPS, nuestro organismo ha mantenido la notificación periódica de la ocurrencia de estos, incluyendo los casos confirmados durante el año 2017.

Durán García insistió en que el país tiene “un sistema de vigilancia clínico-epidemiológica que permite detectar a personas sospechosas de padecer estas enfermedades, garantizado por el programa de medicina familiar que posee cobertura universal, y posibilitar su ingreso para aislamiento, seguimiento de su evolución clínica, tratamiento y diagnóstico confirmatorio”.

A diferencia del resto del mundo, que solo estudia un por ciento de los casos de los pacientes con síntomas, y del resto supone, por el cuadro clínico, que son portadores de la enfermedad, en Cuba todo los casos sospechosos de una arbovirosis se ingresan y estudian hasta confirmar el diagnóstico mediante pruebas de laboratorios, explicó el especialista.

Agregó que existe una red de laboratorios, “que posibilita realizar el diagnóstico en todas las provincias, además de contar con el laboratorio nacional de referencia en el Instituto de Medicina Tropical ‘Pedro Kourí’” (IPK).

En esta prestigiosa institución de La Habana trabaja la Doctora en Ciencias Médicas María Guadalupe Guzmán Tirado, presidenta de la Sociedad Cubana de Microbiología y Parasitología. A la investigadora cubana le preguntamos vía telefónica cómo Cuba confirma la existencia de una infección por zika.

En el artículo de marras, el NYT plantea: “es muy raro que en los países latinoamericanos se confirme la existencia de una infección a través de una prueba genética sofisticada”, resaltando además que los métodos de Kristian Andersen, profesor de Scripps Research, y su equipo eran “una forma inteligente de hacer vigilancia a nivel mundial” para enfermedades como el zika.

La tecnología que hoy utiliza el país es la misma que se emplea en toda la región, recomendada por la Organización Panamericana de la Salud, el PCR en tiempo real, una técnica de biología molecular confirmatoria, que posibilita identificar y confirmar los casos sospechosos clínicamente de zika”, certificó Guzmán Tirado.

NYT insinuó —dos veces en el mismo texto— que como “la mayoría de los casos de zika no se confirman, el brote tal vez haya incluido decenas de miles de infecciones” y, prestamente, apuntó:

Cuba tuvo una cifra récord de turismo en 2017, con lo que existe la posibilidad de que muchos visitantes hayan estado expuestos sin saberlo. Ese año, unos 4,7 millones de visitantes llegaron a la isla, un incremento del 16 por ciento respecto a 2016. Más de un millón de ellos eran canadienses.

Cubadebate comprobó en la base de datos de la OPS que, durante el año 2017, Canadá no reportó ningún caso de infección por el virus del Zika.

Explica la jefa del Centro de Investigación, Diagnóstico y Referencia del IPK que Cuba tiene establecida desde hace décadas una vigilancia clínico-epidemiológica y de laboratorio para enfermedades como esta, y que a partir de la presencia del virus del Zika en Brasil, cuando se dio la alerta para la región, inmediatamente se introdujo su búsqueda en el sistema nacional.

Hemos seguido las indicaciones y estrategias recomendadas por la OPS y la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde que este fenómeno comenzó. Cuba reportó los primeros casos importados y, después, el comienzo de la transmisión en nuestro país, reitero, utilizando las metodologías diagnósticas que hoy se recomiendan en toda la región, y hasta la fecha se mantiene la vigilancia”, resumió la miembro de la Academia de Ciencias para el Mundo en Desarrollo (TWAS, por sus siglas en inglés).

El doctor Francisco Alberto Durán García agregó: “Aunque pueden existir portadores de la enfermedad, sin síntomas ni signos, personas que no van al médico porque no se sienten nada, nuestra práctica es no dejar ningún sospechoso, estudiar cada individuo hasta confirmar si está enfermo”.

La vigilancia fue “intensa y extensa”, apuntó la Doctora en Ciencias Médicas María Guadalupe Guzmán Tirado. “Incluso, en Cuba se estableció la búsqueda de individuos infectados aunque no tuvieran síntomas, buscando sobre todo en las embarazadas asintomáticas”.

Breve verificación de datos

El 22 de agosto de 2019, NYT resalta que: “En 2017, Cuba representaba el 98 por ciento de los casos de zika asociados a viajes en Florida”.

El estudio publicado en Cell certifica que al “examinar posibles ubicaciones de origen para los casos de zika asociados a viajes en 2017, entre junio de 2017 y octubre de 2018 —periodo específico escogido por los investigadores—, más del 98 por ciento provenían de Cuba”.

Cubadebate acudió a la base de datos pública del Departamento de Salud de Florida (Florida Department of Health, DOH), fuente declarada por los científicos del TSRI, para verificar los porcientos ofrecidos por Cell y NYT. Según los datos disponibles en el sitio oficial del DOH:

  • En el año 2017, Cuba representó el 38 por ciento de los casos de zika asociados a viajes en Florida.
  • Entre junio de 2017 y octubre de 2018, Cuba representó el 42 por ciento de los casos de zika asociados a viajes en Florida.

Caso cubano: Vigilancia y precisión

Para los expertos en salud pública de EE.UU. es significativo que “el gran brote de zika” en Cuba ocurrió “un año después que se declaró el fin de la emergencia de salud global”. La causa posible del retardo, reconocen, fue “el agresivo control de mosquitos en Cuba y la vigilancia sanitaria mantuvieron a raya al virus que, en 2016, arrasó en otros lugares”.

La Isla cuenta con programas de vigilancia y lucha antivectorial, específicamente de las especies transmisoras de arbovirosis, que incluye el monitoreo entomológico, destrucción de los sitios probables de cría, tratamiento adulticida intradomiciliario al detectarse presencia del vector o casos sospechosos de enfermedades como zika y dengue. Asimismo, se fomenta el uso de productos de acción residual, saneamiento ambiental y gestiones de educación comunitaria y promoción de salud.

El texto del The New York Times aseguró el 22 de agosto último que “los investigadores también examinaron muestras de sangre de visitantes a Cuba para conocer la historia del brote y determinaron que el virus apareció en Cuba en el verano de 2016. No hubo paciente cero. Más bien, el zika llegó en distintas ocasiones procedente de otras islas. Después se extendió durante un año, como en todos lados”.

En marzo de 2016, el Ministerio de Salud Pública cubano informó oportunamente sobre la aparición de los primeros casos de virus del Zika importado y de transmisión autóctona. Aquí las capturas de pantalla de las notas publicadas entonces por Cubadebate:

Nota informativa del Ministerio de Salud Pública, 1 de marzo 2016:

Se diagnostica el primer caso de virus de Zika importado en Cuba, correspondiendo a médico venezolana de 28 años de edad, que arribó al país el 21 de febrero de 2016 para recibir un postgrado de Gastroenterología, procedente del estado de Aragua, alojándose en la Residencia Estudiantil de Machurrucutu, municipio Bauta, provincia Artemisa, junto a otros 37 médicos para vigilancia epidemiológica (Control Sanitario Internacional).

Nota informativa del Ministerio de Salud Pública, 15 de marzo 2016:

Se diagnostica el primer caso de transmisión autóctona de virus de Zika, correspondiendo a una mujer, de 21 años de edad, residente en el municipio de Centro Habana, provincia de La Habana, sin antecedentes de haber estado en el exterior, por lo que se realizan las investigaciones epidemiológicas correspondientes.

Francisco Alberto Durán García, director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública de Cuba. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

—Doctor Durán, ¿cuando entró el zika a Cuba y qué medidas se adoptaron?

—La enfermedad entró en Cuba como resultado de la transmisión que se produjo en la región de las Américas después del brote del 2015 en Brasil, y como consecuencia del intercambio con este y otros países de la región que fueron afectados por esta epidemia. Al contar con la presencia del vector (mosquito Aedes aegypti), se produjeron brotes de transmisión local que fueron controlados con acciones intensivas, basadas en la Estrategia de Gestión Integrada con la participación intersectorial y bajo la conducción del Gobierno y las autoridades de salud.

Se estableció un sistema de vigilancia, incluyendo embarazadas como principal grupo de riesgo, que realiza el ingreso hospitalario de los casos sospechosos, diagnóstico molecular confirmatorio y el seguimiento por genética. Para hijos de madres positivas a zika se establece un seguimiento en consultas de neurodesarrollo en busca de daños neurológicos. Además se realiza el seguimiento de casos sospechosos del síndrome de Guillain-Barré u otros cuadros neurológicos, que pudieran estar asociados a esta enfermedad.

—¿Cuál es la situación actual con las arbovirosis en el país?

—Se mantiene el sistema de vigilancia para todas las arbovirosis (dengue, zika, chikungunya y fiebre amarilla) que permite la identificación de los sospechosos y/o confirmados. La organización del sistema nacional de Salud basado en la atención primaria y secundaria, identifica, estudia y da seguimiento a cada caso. En cuanto al dengue, se ha reportado transmisión en seis provincias, donde se han implementado las acciones de control anteriormente descritas. Hasta la fecha no reportamos transmisión de zika y chikungunya.

Tomado de: Cubadebate

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